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miércoles, 23 de octubre de 2013

Castaños que dan setas

Castaños que dan setas

La Diputación ensaya un tratamiento para exprimir la genética de 90 frutales.

Lo habitual es que de un manzano surjan manzanas, peras de un peral y naranjas del naranjo. Pero la ciencia ha logrado que los árboles frutales alumbren deliciosos retoños que no guardan relación con su naturaleza, eso sí, en un parto de lo más natural. Y si no fíjense en Zalla, donde la estación de fruticultura que gestiona la Diputación ha puesto en marcha un novedoso experimento que permitirá que un mismo árbol produzca a la vez hermosas castañas y sabrosas setas en un plazo de entre cuatro y siete años desde su plantación.
El centro, que desarrolla investigaciones para la optimización de los sistemas de producción agrícola, se ha propuesto extender esta especie por Bizkaia, donde su presencia es prácticamente testimonial. El motivo es que esta variedad arbórea es muy sensible a los ataques fúngicos, que se multiplican con los actuales niveles de humedad. Su 'cáncer' más conocido es la enfermedad de la tinta, provocada por un hongo que ennegrece y pudre las raíces y que las condena sin remedio. El mejor antídoto consiste en proteger el tronco con una especie más fuerte, además de deliciosa, la 'boletus edulis', muy apreciada por su valor gastronómico entre los seteros. Además, la simbiosis entre la 'edulis' y el castaño redunda en su crecimiento y productividad y supone una especie de 'seguro de vida' para el árbol.
Para medir y explotar los beneficios de este peculiar matrimonio, la Diputación ha comenzado este mes a plantar 90 jóvenes castaños de 8 variedades diferentes- para comprobar cuál se adapta mejor al clima-en una ladera de unos 3.000 metros cuadrados de las instalaciones de Zalla. Se calcula que darán frutos en el plazo de 4 ó 5 años, mientras que los hongos emergerán al sexto o séptimo. De hecho, su plantación ha sido intensiva para espolear la producción. Posteriormente, cuando las copas de los árboles cubran esta superficie, se trasplantarán los ejemplares para que cada uno disponga del doble de espacio.
Vacuna contra dolencias
El parto simultáneo de castañas y 'boletus' será el resultado de un proceso denominado micorrización, similar a la inseminación artificial. Consiste en la extracción de las esporas de los hongos, células microscópicas que se mezclan con una solución líquida con la que después se impregna la base del árbol o cepellón. Actúan como una vacuna que protege a la planta de las dolencias más comunes. Los árboles de Zalla han llegado ya inoculados, procedentes de un centro de innovación agraria de Galicia llamado Hifas da Terra. No es la primera vez que esta fórmula se pone en práctica en Bizkaia -la empresa Ohianberri lo realizaba con pinos radiata-, pero sí que se ensaya con castaños.
La técnica se conoce desde los años setenta. Se sabe que estimula en un 30% el crecimiento adicional de la planta y un 20% su capacidad productiva. «La planta tratada es más cara, pero sale mucho más rentable a largo plazo», explica la diputada de Agricultura, Irene Pardo. Su departamento ve en este método la oportunidad de relanzar la actividad forestal en Bizkaia. «El objetivo es experimentar, investigar y transferir la tecnologia al sector. Cuando una técnica se ha testado y ha dado frutos, es más fácil que agricultores y emprendedores se decanten por ella», explica. El objetivo pasa por hacer de estas plantas una alternativa atractiva para el agro mediante la filosofía del '2 x 1'. No sólo producirán frutos, sino también setas. Y a la larga, también obtendrá rendimiento el sector maderero. «Las estimaciones de producción que manejamos siete años después de realizada la plantación es de 150 kilos de setas y tres toneladas de castañas por hectárea y año», calcula la diputada.


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