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sábado, 5 de marzo de 2016

¿Cuándo debo cambiar mis filtros?

3M presenta una novedosa tecnología que asegura la protección de los usuarios de protección respiratoria
Para los trabajadores en entornos contaminados con vapores orgánicos los equipos de protección respiratoria son vitales. Los filtros que deben capturar las moléculas perjudiciales antes de que alcancen el sistema respiratorio del trabajador son su última línea de defensa, pero la tecnología detrás de estos filtros no siempre nos da confianza.
Todo trabajador se ha preguntado alguna vez cuándo debe cambiar sus filtros. Es habitual cambiarlos cuando empezamos a detectar olor o sabor del contaminante, lo que claramente es demasiado tarde ya que la sustancia peligrosa ya está siendo inhalada.
En otras ocasiones, y siguiendo las recomendaciones de las autoridades sanitarias y de la salud, cambiamos los filtros demasiado a menudo, incurriendo en unos gastos innecesarios, al cambiarlos cuando aún les queda capacidad de protección. Esta aproximación -mejor desde el punto de vista de la prevención de riesgos laborales- puede suponer miles de euros al año para la empresa.

Indicador de Vida Útil


3M, compañía innovadora y comprometida con la seguridad laboral y la protección del trabajador, ha desarrollado una tecnología que soluciona este problema. Partiendo de una necesidad del mercado y contando con un desarrollo multi-tecnológico, como es el Indicador de Vida Útil (ESLI), 3M aporta un elemento de seguridad y ahorro al mercado de protección respiratoria. Esta solución, la primera en el mercado de este tipo, aporta al trabajador un sistema seguro de alerta para el cambio de filtros y prevenir la exposición a peligrosos contaminantes.
La innovación de 3M se basa en la tecnología de Indicador de Vida Útil (ESLI). A partir de un polímero desarrollado por investigadores de la Universidad de Manchester, los técnicos de 3M han desarrollado un sistema de alerta que reacciona ante los contaminantes a la vez que el material filtrante del equipo protector va agotándose, indicando el momento preciso en el que es necesario reemplazar los filtros.
Así, mientras los vapores orgánicos son absorbidos por el carbón activado, el indicador situado junto al material filtrante también reacciona, produciéndose un cambio de color que indica cómo está reaccionando el filtro ante dichos contaminantes. Cuando el indicador alcanza el punto de fin de vida útil se debe cambiar el filtro.
Los filtros con esta tecnología son compatibles con todas las máscaras y medias máscaras de 3M, por lo que pueden utilizarse en prácticamente todas las aplicaciones y sectores industriales.
El ESLI puede ser empleado como sistema Primario o Complementario para determinar la sustitución de los filtros en función de los contaminantes específicos y su nivel de concentración. También permite a los Responsables de Salud Laboral auditar en tiempo real el estado de los filtros para cada usuario de forma individual, lo que no era posible hacer hasta ahora.
Para que el ESLI sea empleado como método primario de establecimiento del momento en el que sustituir los filtros se deben cumplir las siguientes condiciones:
-Los contaminantes y sus niveles de exposición deben ser conocidos.
-El Nivel de Exposición de cada contaminante debe ser superior al Nivel de Indicación Mínimo (MIL) del ESLI.
-Este Nivel de Indicación Mínimo (MIL) debe estar por debajo del Valor Límite Ambiental (VLA) del contaminante.
En aquellos casos en los que no conocemos estos valores y, por lo tanto, no estamos seguros de si cumplimos las condiciones de uso del ESLI como sistema Primario, podemos seguir empleándolo como método Complementario del actual protocolo de cambio de filtros. Así el operario deberá cambiar sus filtros en el tiempo indicado por su Servicio de Prevención de Riesgos, o antes si el indicador ESLI así nos lo aconseja (lo que antes suceda). En este caso el trabajador consigue un extra de seguridad y aumenta su confianza en su equipo de protección respiratoria.
La incorporación de los Filtros 3M en la empresa puede suponer un ahorro a largo plazo, ya que puede ocurrir que el protocolo actual de cambio de filtros sea demasiado estricto, al basarse en valores medios de uso de trabajadores, condiciones laborales, etc., obligando al cambio cuando aún queda un tiempo de uso seguro del filtro. En el caso contrario, -cuando se ha alargado la vida del filtro estando agotado- el ESLI va a permitir al usuario trabajar siempre en una zona segura.
Este revolucionario producto va a mejorar la seguridad de los trabajadores que necesitan utilizar equipos de protección respiratoria en determinadas situaciones. La innovadora tecnología detrás del Indicador de Vida Útil de uso en los filtros 3M permite trabajar en unas condiciones de seguridad y tranquilidad hasta ahora no alcanzadas, al indicar de forma precisa el momento en el que cambiar los filtros, sin exponerse a contaminantes y reduciendo los costes asociados a la salud laboral.

Los filtros en acción

Un responsable de Salud Laboral de una empresa británica de fabricación de membranas para baterías empleadas en automoción ha considerado tan favorable la experiencia con los filtros con tecnología ESLI que los ha incorporado por toda su empresa.

El cliente argumentó que “esta innovación de 3M ha supuesto una gran diferencia. Nuestros empleados necesitan usar equipos de protección respiratoria, ya que trabajan en entornos con tricloroetileno, el cual, como muchos otros vapores orgánicos, tiene efectos perjudiciales para su salud. Hasta ahora no podíamos decir con seguridad cuándo debían cambiar sus filtros. Era un tema de márgenes de seguridad. Antes de implantar los filtros ESLI, teníamos un protocolo de cambio de filtros en función del tiempo de uso. Los operarios debían sustituir sus filtros tras un determinado periodo de uso cosa que, en ocasiones, no se hacía en los tiempos correctos y dificultando el seguimiento por parte del departamento de prevención de estos cambios”.
“La incorporación de los filtros 3M ha simplificado mi trabajo”, añadió, “ahora puedo acercarme a un puesto de trabajo de la empresa y ver el estado concreto de los filtros de un empleado y si necesitan ser cambiados, cuando antes todos eran iguales”.
“Ser capaz de conocer si a un filtro aún le queda tiempo de protección es una gran ayuda desde el punto de vista de la seguridad en el trabajo. Me asegura que mis trabajadores no agotan los filtros hasta el punto en el que los contaminantes comienzan a pasar a través de ellos y suponen un riesgo para la salud del trabajador”.
Este responsable de Salud laboral también identificó los ahorros que ha supuesto el cambio a los filtros de 3M para su departamento. El ESLI asegura que cada filtro será usado hasta el límite de su capacidad, mientras que antes se tiraban, en muchas ocasiones, de forma anticipada, ocasionando un coste innecesario para la empresa.
Fuente: http://www.proteccion-laboral.com/cuando-debo-cambiar-mis-filtros/

viernes, 4 de marzo de 2016

¿Cómo te mueves?

La consciencia postural ayuda a prevenir el dolor de espalda
Corregir una postura o un movimiento habitual es sumamente difícil, incluso sabiendo que es desfavorable para nuestra salud. Normalmente, decidimos modificar un hábito cuando éste ya nos ha producido algún tipo de daño o lesión.
Nuestro patrón de movimiento será determinante del bienestar músculo-esquelético, contribuyendo a aliviar o a agravar una dolencia tan común como el dolor de espalda. Incluso en reposo, al dormir, podemos lesionarnos, lo que ratifica la importancia que tiene la postura en actividades de movimiento y no movimiento.
El origen del problema se encuentra en la fuerza que no se convierte en movimiento y se proyecta a las articulaciones, músculos y otras partes del cuerpo generadoras de esfuerzo. Esto genera daños, porque la energía que ejercemos no puede crearse ni destruirse, únicamente transformarse.
Hay diferentes formas de afrontar estas lesiones una vez se han producido: los antiinflamatorios nos alivian el dolor, el quiropráctico nos reajusta desalineaciones de las vértebras, el masajista nos reduce las contracturas, el fisioterapeuta nos ayuda a potenciar músculos debilitados, el cirujano puede modificar un disco que ha sufrido una protrusión… Pero sólo haciendo que un mal hábito sea un acto consciente y fomentando su corrección conseguiremos la eficiencia postural, y en consecuencia, una mejor calidad de vida. Este es un trabajo que comienza en uno mismo, si bien actualmente ya existen algunos profesionales que nos ayudan a trabajar la conciencia postural con la finalidad de prevenir o reducir lesiones derivadas de un mal uso de nuestro cuerpo.

Corregir vicios posturales

Para rectificar un patrón de movimiento alterado, en lugar de movernos de acuerdo con el hábito adquirido, necesitamos persistencia y conocimiento suficiente. Por ejemplo, si una persona tiene el hábito de encorvar los hombros hacia delante, adquiriendo una postura cifótica, y le sugerimos que adopte una postura erecta para evitar lesiones de espalda, al momento tendrá la sensación de que este gesto es exagerado. Así pues, es imposible modificar un hábito de un día para otro ya que requiere de un esfuerzo mental para tomar consciencia hasta que la posición ajustada deja de parecer anormal y se transforma en hábito.
De la misma forma, es común durante las actividades de la vida diaria realizar esfuerzos o patrones de movimiento innecesarios para ejecutar una acción como, por ejemplo, pasar de sedestación a bipedestación. Un ejercicio práctico que podemos realizar para comprobar esto es levantarnos del asiento con una báscula de baño bajo los pies (analógica). Si durante el proceso la aguja en algún momento marca una cifra más allá de nuestro peso, demuestra que estamos realizando una aceleración innecesaria. Para evitar desperdiciar energía la aguja no debería superar en ningún momento el valor de nuestro peso.
Por lo tanto, cuando esto ocurre deberemos trabajar la autoimagen motriz que al mismo tiempo supondría mejorar la conciencia de todas las articulaciones de la estructura esquelética, así como de la superficie corporal. El propósito es que el cuerpo esté organizado para moverse con un mínimo esfuerzo y máxima eficacia, no a través de la fuerza muscular, sino de un mayor conocimiento de su funcionamiento.

Educar el cuerpo

Otra idea fundamental para modificar un mal hábito será trabajar con nuestro cuerpo para convertir lo imposible en posible, lo difícil en fácil, y lo fácil en agradable. Si nos detenemos a pensar, sólo aquellas actividades que nos resultan fáciles y agradables se convertirán en parte de la vida diaria y nos servirán en todo momento. En cambio, las acciones de ejecución difícil nunca llegarán a integrarse en nuestra vida diaria, y a medida que envejecemos perderemos por completo la capacidad para ejecutarlas.
Una de las partes del cuerpo donde debemos prestar especial atención es la columna vertebral, ya que es el pilar estructural y cualquier pequeña anomalía en ésta afectará en el movimiento resultante de nuestro cuerpo y en la ejecución de las actividades de la vida diaria. Por ejemplo, si imaginamos un plano transversal a la altura de los hombros y otro a la altura de la pelvis, ambos planos deberían ser paralelos. Cuando esto no es así significa que hay una asimetría y, como consecuencia, todos los movimientos resultarán más fáciles de ejecutar con un hemi-cuerpo que con el otro. En los primeros años de vida, el niño realiza movimientos al azar y libres de patrones. En la edad madura, en cambio, tendemos a repetir un número limitado de movimientos (a veces durante horas) y a automatizar acciones y patrones de movimiento asociados a una  tarea (por ejemplo llevar el bolso en el mismo lado), por lo que la estructura esquelética se ajusta a ellos, se producen cambios y la postura se deforma.
Debemos tener en cuenta que actuamos de acuerdo con nuestra auto-imagen y ésta a su vez está condicionada por tres factores: hereditario, educacional y autoaprendizaje. El factor hereditario es el más inmutable, ya que se manifiesta antes de poseer identidad alguna y viene determinado por la constitución y capacidad de nuestro sistema nervioso, estructura ósea, musculatura y tejidos blandos. La educación determina el propio lenguaje y crea en nosotros una serie de patrones en función de una sociedad dada en la que nacemos y vivimos. Así, en algunos países como Japón es habitual sentarse en el suelo o en sillas bajas por una costumbre cultural.
En cambio, el autoaprendizaje es nuestra propia selección de los conceptos que queremos asimilar del exterior y, por lo tanto, es en cierta medida lo que está en nuestras manos modificar.

Recomendaciones posturales

Conviene tener en cuenta ciertas recomendaciones posturales durante el trabajo, pero también en el resto de actividades de la vida diaria.
·Manipular cargas
Al ubicar objetos en una estantería o armario, colocar los más pesados o voluminosos en los estantes intermedios. Evitar situar los objetos de uso más frecuente en alturas por encima del hombro o por debajo de las caderas.
-Utilizar las ayudas disponibles para minimizar esfuerzos en los desplazamientos (carros, carretillas…).
-Desplazar los carros empujando en vez de tirando.
-Al levantar una carga del suelo, doblar las rodillas, y levantarse conservando las curvaturas naturales de la columna vertebral (ver fig. 3).

-No realizar giros de tronco mientras se levanta o transporta un objeto pesado.
Levantar entre dos personas aquellas cargas que sean muy pesadas o voluminosas.
·Tareas en bipedestación
-Mantener la espalda recta, conservando las curvaturas naturales de la columna.
-Utilizar calzado cómodo, evitando zapatos de tacón alto o totalmente plano.
-En tareas prolongadas, utilizar un taburete donde poder reposar un pie de forma alternativa. De esta manera, evitamos que se acentúe la lordosis lumbar (ver fig. 4).
-Si la tarea requiere flexionar el tronco sobre el plano de trabajo o aplicar fuerza, intentar buscar un punto de apoyo con la extremidad libre.
-Si la tarea requiere trabajar a alturas bajas, flexionar una rodilla y apoyarla sobre el suelo.
·Tareas en sedestación
-Sentarse con la espalda bien apoyada en el respaldo (sobre todo la zona lumbar) y no en el borde de la silla.
-Evitar la retroversión de la pelvis (el peso debe estar sobre los isquiones).
-Acercar la silla a la mesa de trabajo.
-Regular la altura de la silla hasta que los codos queden al nivel de la mesa, manteniendo los hombros relajados.
-Si después de tener regulada la silla, los pies no tocan el suelo, utilizar un reposapiés.
-Si es posible, utilizar sillas giratorias y con ruedas (con cinco puntos de contacto en el suelo), de esta forma podremos girar o desplazarnos moviendo la silla en lugar de forzar el cuerpo.

Al pasar a bipedestación, apoyarse en el reposabrazos o sobre los muslos para disminuir el esfuerzo que habitualmente hacemos con la musculatura de la espalda.
-Al trabajar con ordenador o realizar una tarea de precisión, apoyar los antebrazos sobre la mesa (ver fig. 5).

-Evitar levantar cargas o realizar fuerzas elevadas en sedestación.
·Utilizando superficies de trabajo
En primer lugar, es importante tener en cuenta que la altura de la superficie de trabajo va a depender del tipo de tarea que se vaya a efectuar. En el caso de que el trabajo sea de precisión, deberá tener una altura por encima de los codos; si es un trabajo ligero, se aconseja a la altura de los codos, y si es un trabajo que requiere realizar fuerza se deberá situar por debajo de los mismos.
Antes de trabajar, colocar todos los útiles de trabajo dentro de la zona de alcance.
-Mantener despejada la zona inferior de la mesa para poder colocar las piernas, especialmente si se trabaja en sedestación.
-Trabajar manteniendo la mano alineada con el antebrazo, evitando desviaciones laterales o flexo-extensión de muñeca.
-Mantener las herramientas de trabajo en buen estado: engrasadas, afiladas…, con el fin de evitar esfuerzos innecesarios.
·Al conducir
Para entrar en el coche, lo primero es sentarse, para introducir una pierna y después la otra pivotando suavemente.
-Adelantar el asiento hasta alcanzar los pedales sin tener que estirar las piernas y apoyar la espalda en el respaldo.
-Para comprobar que la distancia es correcta, estirar los brazos hasta situar las muñecas a la altura del borde superior del volante.
Colocar las rodillas de forma que queden a nivel de las caderas o ligeramente por encima.
Las rodillas y los codos deben quedar semi-flexionados tal y como se observa en la figura 6.
·Resto de actividades de la vida diaria
-Al dormir, escoger una cama adecuada a las características individuales. El colchón debe tener una resistencia suficiente para mantener nuestras curvaturas fisiológicas y, al mismo tiempo, permitir que pueda adaptarse al cuerpo. La almohada debe tener el suficiente grosor como para que se mantenga la curvatura de lordosis cervical, evitando una excesiva flexión del cuello. Las mejores posiciones para la espalda al dormir son decúbito supino o decúbito lateral con las piernas ligeramente flexionadas.
Para incorporarse de la cama, pasar de posición decúbito supino a decúbito lateral. Después apoyarse con los brazos e incorporarse lateralmente hasta quedar en sedestación al borde de la cama.
Es conveniente utilizar alargadores para escobas, fregonas y limpiacristales que nos eviten posturas forzadas y flexiones. Al barrer o fregar el suelo, la longitud del palo debe permitir cogerlo colocando las manos entre la altura del pecho y de las caderas, sin tener que inclinar la espalda para que alcance el suelo.
-Utilizar cubos para fregar con ruedas para no tener que levantarlos y, si es posible, con un escurridor de presión.
-Al ir a la compra intentar no acarrear mucho peso. Al transportar las bolsas, repartir el peso por igual entre ambos brazos, manteniéndolos lo más cerca posible del cuerpo. Es mejor que las asas de las bolsas o cestos sean semi-rígidas para evitar compresiones en las manos.

Buscando la simetría de la espalda

Para comprobar la simetría de nuestra espalda podemos hacer un simple ejercicio práctico:
-Nos situaremos delante de un espejo vertical donde dibujaremos (con rotulador o cinta adhesiva) una cuadrícula de unos 20 x 20 cm y adoptaremos una postura relajada con los brazos paralelos al cuerpo. A continuación, observaremos si nuestra imagen reflejada en el espejo presenta alguna diferencia entre ambos lados, tomando como referencia la cuadrícula. Por ejemplo, un hombro más alto que otro o una cadera más alta que la otra.
-Al ir vestidos, debemos apreciar si la ropa nos queda igual en un hombro que en otro. A veces, cuando existe una alteración postural de espalda, los tirantes de nuestra ropa tienden a caerse, o simplemente una manga parece más larga que otra.
Para comprobar la inclinación de nuestro cuerpo nos pondremos de espaldas apoyados sobre una pared o espalderas, de forma que la cabeza y las nalgas toquen a la misma. Si a pesar de estar apoyados, la cabeza (A) y zona sacra (E) no llegan a tocar la pared, significa que tenemos las curvaturas naturales más acentuadas.

El tono muscular

Junto con la adopción de hábitos posturales correctos hay que hacer una especial mención a la realización de ejercicios de estiramientos y de potenciación de la musculatura para la prevención y tratamiento de alteraciones músculo-esqueléticas.
Se recomienda su realización antes, durante y después del trabajo. La tabla de ejercicios debe estar adaptada a la persona y al tipo de trabajo que lleva a cabo, priorizando aquellos grupos musculares más utilizados durante la tarea. Se deberán aplicar unas pautas durante su ejecución (no realizar movimientos bruscos, controlar la respiración, etc.) para potenciar sus efectos beneficiosos.
Es importante que, si surgen dolores o molestias durante la realización de los ejercicios, o bien se padece algún tipo de lesión, se consulte con un médico o especialista.
Finalmente, y de acuerdo con lo comentado anteriormente, es importante recordar los puntos clave para fomentar la reeducación postural:
-Entender el funcionamiento de nuestro cuerpo para saber cómo mejorar nuestra salud.
-Descubrirnos: aumentar la autoconciencia de nuestro esquema corporal y desarrollar el sentido de propriocepción.
-Liberarnos de las posturas incorrectas que son perjudiciales.
-Fomentar la actividad física para mantener un adecuado tono muscular y movilidad articular.
-Eliminar tensiones y esfuerzos innecesarios. Elegir nuestros movimientos, tomando conciencia de los hábitos favorables, y ser persistentes para corregirlos.
La “Escuela de Espalda” de Mc Mutual es un recurso valioso para conocer con detalle el funcionamiento de la espalda, evaluar y –si es el caso- corregir nuestras pautas de movimiento. En dicha plataforma, el visitante puede acceder al manual “Cambiar hábitos y prevenir trastornos músculo-esqueléticos”, una introducción al  mundo de la consciencia postural útil para prevenir lesiones.
*Elena Caballero Martín. Departamento de Desarrollo de Proyectos en Prevención de Riesgos Laborales. MC Mutual.
Fuente: http://www.proteccion-laboral.com/como-te-mueves-2/
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miércoles, 2 de marzo de 2016

NOVEDADES EN ROPA DE LIMPIEZA

Aquí os presentamos las últimas novedades en Ropa para Limpieza:


Casaca de manga corta con cuello cuadrado, con cierre lateral mediante botones. Con dos bolsillos.

Material: 65 % Poliéster y 35 % Algodón
Gramaje: 118 gr/m2
Colores: Pistacho y Lila
Tallas: XS, S, M, L, XL, XXL, YL

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viernes, 26 de febrero de 2016

NOVEDADES SANITARIO

Aquí os dejamos las últimas novedades en Sanitario!





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miércoles, 24 de febrero de 2016

PREVENCIÓN DE RIESGOS LABORALES EN EL SECTOR DEL COMERCIO AL POR MENOR: RIESGOS ERGONÓMICOS

RIESGOS ERGONÓMICOS

3.1. Posturas forzadas

Factores de riesgo:

  • Diseño inadecuado de las zonas de trabajo. 
  • Falta de espacio. 
  • Labores de limpieza
En el sector del comercio al por menor, el trabajador, a lo largo de su jornada laboral, adopta posturas inadecuadas que, con el paso del tiempo pueden llegar a originar numerosas lesiones musculoesqueléticas. Las tareas con posturas forzadas implican fundamentalmente a tronco, brazos y piernas.

Recomendaciones:

Se deberá realizar un diseño adecuado del puesto de trabajo: flexibilidad, luminosidad, adaptación a la tarea y al trabajador. 
Planificar el trabajo: rotación de trabajadores, establecimiento de pausas… 
Utilizar herramientas y útiles apropiados al tipo de trabajo a desarrollar. 
Procurar mantener una actitud corporal correcta: espalda recta. 
Alternar siempre que se pueda el trabajo de pie/sentado y sentado/ andando. 
Durante las pausas, cambiar la posición del cuerpo, efectuando movimientos suaves de estiramiento de los músculos. 
Formar a los trabajadores en adoptar la postura correcta a la tarea a realizar. 

3.2. Manipulación de cargas

Factores de riesgo: 

  • Manipulación de mercancía. 
  • Reposición de estanterías. 
  • Almacenamiento de mercancía.
En el comercio minorista, la manipulación manual de cargas (cajas de fruta, piezas de carne…) puede presentar un riesgo, en particular, dorsolumbar.

Recomendaciones:

Utilizar medios auxiliares para transportar cargas (carretillas manuales...) 
Evitar mover una persona sola, cargas excesivamente pesadas. Solicitar ayuda a los compañeros, si es necesario. 
Tomar firmemente la carga con las dos manos. 
Levantar la carga utilizando los músculos de las piernas y no con la espalda. 
Mantener la carga próxima al cuerpo durante todo el trayecto, dando pasos cortos. 
No girar la cintura cuando se carga un peso, girar los pies. 
Evitar colocar productos pesados por encima de los hombros. 
Respetar las cargas máximas según sexo y edad. 

3.3. Posturas estáticas

Factores de riesgo
  • Permanencia de pie o sentado durante períodos prolongados de tiempo.
Recomendaciones: 

En el comercio, muchos puestos de trabajo requieren estar de pie para la atención al público. Esta postura puede provocar desde una simple fatiga hasta alteraciones más serias: lumbalgias, hinchazón de piernas, restricción del flujo sanguíneo en piernas y pies, etc... 
Procurar no mantener demasiado tiempo la misma posición. 
Cambiar de posición cada cierto tiempo, intentado adoptar la posición más cómoda y que implique menos esfuerzo físico. 
Para reducir molestias en la zona lumbar, elevar levemente un pie, apoyándolo sobre algo (reposapiés, banqueta baja, cajón, etc...) e ir alternado el pie. 
Mantener el cuerpo erguido, con el tronco recto, para evitar posibles deformaciones de la columna. Realizar pequeños estiramientos cada cierto tiempo. 
Estirar y doblar alternativamente las piernas de vez en cuando. 
Utilizar tapetes y plantillas antifatiga para reducir las posibles molestias. 
Utilizar calzado cómodo y adecuado, evitando los tacones superiores a 5 centímetros.
Si fuera necesario, utilizar medias especiales antifatiga, plantillas para los pies, etc. 
Ropa holgada o elástica que no dificulte la circulación sanguínea. 

3.4. Movimientos repetitivos

  • Factores de riesgo: 
  • Llenado de bolsas. 
  • Uso del teclado. 
  • Etiquetadoras. 
  • Apertura de cajas de productos y mercancías. 
  • Cortafiambres, deshuesadores.
Recomendaciones:

Automatizar las tareas más repetitivas. 
Planificar el trabajo (rotación en los puestos de trabajo, establecimiento de periodos de descanso...) Intercalar pausas en el trabajo que permitan recuperarse de la fatiga muscular.
Favorecer la alternancia de tareas para conseguir, de esta manera, utilizar distintos grupos musculares.
Reducir la fuerza que se emplea en ciertas tareas manteniendo afilados los útiles cortantes. 
En el caso de utilizar guantes de protección, estos deberán ajustarse bien a las manos para no reducir la sensibilidad de las mismas, puesto que, de lo contrario, se tiende a aplicar una fuerza por encima de lo necesario. 
Informar y formar al trabajador sobre los riesgos laborales que originan los movimientos repetidos y, poder así, trabajar con mayor seguridad. 

Fuente: Osalan: http://www.osalan.euskadi.eus/contenidos/informacion/ponencias_jt160129_autonomos/es_def/adjuntos/guia_buenas_practicas_prl_comercio.pdf

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martes, 23 de febrero de 2016

PREVENCION DE RIESGOS LABORALES EN EL SECTOR DEL COMERCIO AL POR MENOR

RIESGOS HIGIENICOS

2.1. Temperaturas extremas 

Factores de riesgo:


  • Cámaras frigoríficas.
  • Vestimenta inadecuada.
Este riesgo es debido a la presencia de cámaras frigoríficas en comercios: carnicerías, pescaderías, fruterías...

Recomendaciones:

Regular los tiempos de permanencia en las cámaras frigoríficas. 
Las cámaras deberán estar dotadas de un sistema de detección que avise de fugas o escapes de los gases utilizados para producir frío. 
Las puertas frigoríficas deberán disponer de un sistema de cierre que permita que éstas puedan ser abiertas desde el interior. 
En el exterior de la cámara deberá haber una señal luminosa que advierta de la presencia de personas en su interior. 
Utilizar prendas de abrigo en el interior de las cámaras frigoríficas y de congelación, aunque la permanencia en la cámara sea corta. 
Dotar de guantes o manoplas aislantes del frío a los trabajadores que deban tener sus manos en contacto con productos muy fríos. 

2.2. Contaminantes biológicos 

Factores de riesgo: 

  • Manipulación de alimentos crudos. 
  • Contacto con animales.
  • Utilización de la ropa de calle en el trabajo. 
  • Instalaciones de climatización
Recomendaciones:

En comercios, como tiendas de mascotas, carnicerías, pescaderías, etc... cuya actividad conlleva el contacto con animales, productos de origen animal o vegetal, existe el riesgo de exposición a agentes biológicos. Las medidas preventivas están basadas fundamentalmente en establecer medidas higiénicas y de vigilancia de la salud. 
Ventilar adecuadamente las instalaciones. 
Establecer y realizar un programa de limpieza y desinfección.
 Limpiar y desinfectar suelos, utensilios, cubos de basura, superficies de trabajo, etc… 
Eliminar de manera adecuada los desechos. 
Almacenar los alimentos ordenadamente, protegiéndoles de las condiciones externas y sin ponerlos en el suelo. 
Mantener la temperatura de refrigeración por debajo de 4ºC y las de congelación por debajo de –18ºC. 
Seguir las normas correctas de higiene: utilizar jabón desinfectante y lavarse las manos con el mismo tras manipular alimentos, utilizar el pañuelo para toser, estornudar o sonarse, y después de utilizar el WC. 
Cubrir cualquier herida o corte que se haya producido. 
Utilizar ropa limpia y de uso exclusivo para el trabajo

2.3. Contaminantes químicos Factores de riesgo: 

  • Mezcla de productos reactivos. 
  • Almacenamiento inadecuado de sustancias. 
  • Exposición a vapores tóxicos. 

Durante las labores de limpieza, los trabajadores están expuestos a la composición química de los productos que utilizan, pudiendo contener estos sustancias cáusticas, corrosivas e irritantes.

Recomendaciones:

Ventilar los locales mientras se esté limpiando. 
Mantener los productos alejados de las fuentes de calor. 
Guardar los productos bien cerrados y ordenados en un lugar seco.
 Exigir un correcto etiquetado de los productos.
 Leer las instrucciones de uso, no utilizar nunca un producto de limpieza sin saber sus riesgos y características. 
No mezclar productos limpiadores. 
Si es necesario hacer algún tipo de trasvase, realizarlo con cuidado y muy despacio, en un lugar donde se disponga de agua y, en caso de salpicadura, lavar la zona afectada con ella. 
No introducir líquidos corrosivos en botellas de bebidas, etc... que puedan ocasionar algún tipo de error. 
Utilizar guantes de goma. 
Lavarse las manos después de manipular estos productos. 
En caso de ingesta accidental, hacer que el accidentado beba la máxima cantidad de agua posible para que el producto se diluya, pero no provocar el vómito (podría volver a dañar la vía digestiva). 
En caso de accidente, llamar al teléfono del Servicio Médico de Información Toxicológica, que aparece en la etiqueta del producto. 

Fuente: Osalan http://www.osalan.euskadi.eus/contenidos/informacion/ponencias_jt160129_autonomos/es_def/adjuntos/guia_buenas_practicas_prl_comercio.pdf

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lunes, 22 de febrero de 2016

PREVENCION DE RIESGOS LABORALES EN EL SECTOR COMERCIO AL POR MENOR

RIESGOS ASOCIADOS A LAS CONDICIONES DE LOS CENTROS DE TRABAJO

1.1 Caídas al mismo nivel 


  • Factores de riesgo: 
  • Suelos sucios o resbaladizos. 
  • Obstáculos en zonas de paso.
  • Falta de orden y limpieza. 


Éste es uno de los riesgos más frecuentes en el sector. Además, la probabilidad de dicho riesgo se eleva en las carnicerías, pescaderías… donde es habitual encontrar suelos resbaladizos debido a los restos de grasa animal, salpicaduras de sangre, restos de pescado, agua del hielo para la conservación de este, etc...

Recomendaciones:

Colocar en las zonas de trabajo, pavimento antideslizante y fácil de limpiar, alfombras absorbentes… Reparar de manera inmediata los suelos en malas condiciones
Mantener libre de obstáculos y desperdicios la zona de trabajo.
Recoger cuanto antes, en las zonas de almacenamiento, los pedidos o mercancías recibidas. 
Retirar los restos de pescado, fruta, desperdicios… depositándolos en los recipientes dispuestos a tal efecto. 
Evitar los derrames. No obstante, en caso de que ocurran, deberán limpiarse lo más rápido posible. 
Colocar avisos de precaución por suelo mojado o delimitar la zona cuando se esté limpiando. 
Dotar a las cámaras frigoríficas de dispositivos adecuados para recoger los derrames procedentes de la descongelación o condensación. 
Caminar a velocidad moderada. Evitar las prisas. 
Utilizar calzado adecuado con sujeción segura al pie, suela antideslizante, resistente a penetración y absorción de agua, y en óptimas condiciones. 

1.2 Caídas a distinto Nivel


  • Factores de riesgo: 
  • Escaleras. 
  • Altillos o zonas de trabajo elevadas. 
  • Almacenamientos elevados. 
  • Huecos o aberturas en el suelo. 
En el comercio, un elevado número de accidentes se producen por la pérdida de equilibrio cuando el trabajador intenta alcanzar, reponer o almacenar, productos situados en zonas elevadas. 

Recomendaciones:

No subirse nunca sobre cajas, sillas u otros elementos inestables. 
No trepar por las estanterías. 
Para acceder a zonas altas, utilizar el equipo de trabajo adecuado (escaleras de mano, fijas, plataformas de trabajo...) 
Antes de utilizar las escaleras de mano, comprobar que se encuentran en perfecto estado, y que están dotadas de zapatas antideslizantes. 
Las escaleras se colocarán de manera que se asegure su estabilidad e impida su deslizamiento. Las de tijera dispondrán de limitadores que impidan su apertura intempestiva. 
No colocar la escalera frente a puertas que puedan ser abiertas inesperadamente y provocar la caída del trabajador que esté sobre ella. 
No intentar alcanzar objetos alejados de la escalera. Si fuera necesario, se deberá bajar de la escalera y desplazarla. 
Si se trata de escaleras fijas, no circular deprisa por ellas. Bajar utilizando todos los peldaños y ayudarse de las barandillas/ pasamanos, si disponen de ellos. 
No trabajar en las proximidades de desniveles. 
Tapar, proteger y/o señalizar, los huecos y aberturas donde exista riesgo de caída.

1.3 Corte y pinchazos

Factores de riesgo: 

  • Herramientas manuales: cuchillos, cutters, tenazas, alicates, machetes, tijeras... 
  • Máquinas eléctricas: cortadoras de fiambre, picadoras, batidoras, sierras de corte… 
  • Embalaje de mercancías. 

Este riesgo es debido principalmente a la presencia de equipos de trabajo en los comercios: picadoras en carnicerías, loncheadoras en charcuterías, tijeras en sastrerías, etc... 

Recomendaciones:

No anular ni poner fuera de funcionamiento los resguardos de seguridad. 
Utilizar los equipos de trabajo sólo en las operaciones para los que han sido diseñados. 
Realizar la limpieza y mantenimiento con los equipos desenchufados. 
Utilizar los cuchillos adecuados a cada tarea. 
Mantener las herramientas manuales de corte bien afiladas, dotadas con mangos antideslizantes y protecciones en los extremos. 
Desembalar las mercancías conociendo perfectamente el procedimiento de trabajo y utilizando los equipos de protección individuales (EPIs) adecuados (guantes, etc.), para evitar los cortes que se puedan producir por flejes metálicos, cuerdas, papel, grapas, clavos, etc... 
Informar y formar al personal sobre el uso de herramientas cortantes, el mantenimiento de los equipos de trabajo en óptimas condiciones y el correcto uso de los EPIs. 
Usar los EPIs adecuados en cada operación: guantes y mandiles de malla metálica, gafas de seguridad en operaciones de corte de piezas cárnicas, corte o limpieza de pescado, etc.

1.4 Golpes o Choques:

Factores de riesgo: 

  • Espacio insuficiente. 
  • Falta de orden y limpieza. 
  • Obstáculos en las vías de paso. 
  • Puertas. 
  • Rampas.
Originados fundamentalmente por la falta de orden: materiales mal acopiados, invadiendo las zonas de trabajo y obstaculizando las zonas de paso, etc... 

Recomendaciones:

Mantener el orden y la limpieza en el centro de trabajo, haciendo un ordenamiento de los materiales y desechando lo inservible, procurando establecer una delimitación de pasillos. 
Mantener las vías de circulación libres de obstáculos. 
Garantizar una iluminación adecuada.
 No dejar los armarios o cajones entreabiertos. 
Proteger aristas vivas y salientes de máquinas, mobiliario y materiales. 
Disponer en las puertas de vaivén de partes transparentes que permitan la visibilidad de la zona a la que se accede. 
Señalizar las puertas de cristal a la altura de los ojos para facilitar Su visibilidad. 
No circular con prisa. 

1.5 Caída de objetos:

Factores de riesgo: 

  • Apilado inadecuado. 
  • Estanterías mal arriostradas y sujetas. 
  • Almacenamiento incorrecto. 
  • Caída de objetos durante su manipulación. 

Éstas pueden ser caídas de objetos en manipulación, desplome o derrumbamiento. 

Recomendaciones: 

Fijar el armario o estantería al suelo o a la pared, o entre sí, para mejorar su estabilidad y evitar su basculamiento o desplome. 
Almacenar correctamente los distintos materiales o utensilios. 
No superar la carga máxima permitida de las estanterías. 
Situar las cargas más pesadas y con mayores dimensiones en la zona inferior de las estanterías. 
Almacenar los objetos evitando que sobresalgan de los estantes donde se encuentran. 
Evitar la altura excesiva en el apilamiento de cajas. 
Los objetos que se utilicen deberán estar limpios de sustancias resbaladizas. 
Asegurarse de que las cargas que se transportan no pueden deslizarse ni caer. 
Mantener orden y limpieza. 

1.6 Atrapamientos, aplastamientos y atropellos

Factores de riesgo: 

  • Circulación de carretillas y personas. 
  • Almacenamiento incorrecto que dificulta la visibilidad

 Este riesgo es debido principalmente a la presencia de equipos de trabajo como pueden ser, las carretillas elevadoras motorizadas y manuales y otros dispositivos de este tipo que ayudan a mover artículos de una parte a otra en el centro de trabajo. 

Recomendaciones:

Las vías de circulación deberán estar claramente señalizadas, y deberán permitir el paso simultáneo de peatones con una separación de seguridad suficiente. 
Las zonas de almacenaje deberán estar señalizadas y delimitadas, no almacenándose nada fuera de ellas. 
Usar los equipos de trabajo (transpaletas, carretillas elevadoras...) solo para las funciones que han sido diseñados. 
No elevar ni transportar personas en los equipos de trabajo. 
El uso de carretillas elevadoras automotoras solo está permitido al personal cualificado y autorizado por la empresa. Garantizar dicha formación del trabajador. 
Verificar, antes de comenzar a trabajar, el estado de todos los elementos que componen el equipo de trabajo (frenos, dirección, circuito hidráulico, neumáticos, iluminación, batería...) y comunicar cualquier anomalía a la persona encargada. 
No superar la carga máxima establecida por el fabricante. 
Asegurar la carga para transportarla, de manera que quede estable sobre el equipo de trabajo. 
Manejar la carga sin maniobras o giros.

1.7 Incendios

Factores de riesgo: 

  • Instalaciones eléctricas defectuosas. 
  • Falta de inspección obligatoria de las instalaciones (eléctrica, gas). 
  • Falta de limpieza. 

Los trabajadores del comercio minorista están expuestos a numerosas situaciones de riesgo de incendio: presencia de materiales combustibles e inflamables, sistemas de calefacción e instalaciones eléctricas deficientes o provisionales, etc… que suele agravarse con la presencia de salidas de emergencia bloqueadas. 

Recomendaciones:

Almacenar los materiales fácilmente inflamables, como el papel, en zonas alejadas de fuentes de calor. 
No almacenar ni depositar material combustible próximo a los cuadros eléctricos. 
Colocar los productos de limpieza inflamables en armarios destinados a tal fin. 
Hacer inspecciones periódicas de las instalaciones de gas, electricidad, etc... 
No sobrecargar los enchufes. 
No obstaculizar en ningún momento los recorridos y salidas de evacuación, el acceso a extintores, bocas de incendio, cuadros eléctricos, etc... 
Las salidas de emergencia y recorridos de evacuación dispondrán de alumbrado de emergencia y se señalizarán adecuadamente. 
Disponer siempre de los medios de extinción adecuados y específicos para cada caso. Asegurarse que pasen las revisiones reglamentarias correspondientes. 
Formar al personal en materia de primeros auxilios, lucha contra incendios y evacuación. 
Dar a conocer a los trabajadores el plan de emergencia y evacuación. 
Realizar simulacros de evacuación de manera periódica.  

1.8. Contacto eléctrico

  • Factores de riesgo: 
  • Conexiones inadecuadas. 
  • Cables deteriorados. 
  • Falta de las inspecciones periódicas de la instalación eléctrica.

Con frecuencia, en el pequeño comercio, la realización de actos inseguros que conllevan la exposición al riesgo eléctrico, suele ser por el desconocimiento de las tareas que pueden suponer estar expuesto a dicho riesgo, así como a la ausencia de normas de seguridad al respecto

Recomendaciones:

Alejar los cables y conexiones de las zonas de trabajo y de paso. 
Comprobar el estado de cables, enchufes, y aparatos eléctricos. 
No utilizar aparatos que estén en mal estado o que hayan sufrido algún golpe, hasta que sean revisados por un especialista. 
Utilizar preferentemente aparatos con doble aislamiento eléctrico. 
No conectar directamente cables sin clavijas. 
Utilizar cables de alimentación que estén bien aislados y sin deterioro. 
Desconectar los equipos antes de limpiarlos o de cambiar 

Fuente: Osalan: http://www.osalan.euskadi.eus/contenidos/informacion/ponencias_jt160129_autonomos/es_def/adjuntos/guia_buenas_practicas_prl_comercio.pdf