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sábado, 12 de marzo de 2016

Movilización de usuarios, una asignatura pendiente

De acuerdo con las estadísticas oficiales del Ministerio de Empleo y Seguridad Social (MEYSS, 2014) el 10% de los trabajadores españoles trabaja en el sector de la asistencia socio-sanitaria, principalmente en centros hospitalarios.
Esto convierte al sector sanitario en uno de los mayoritarios, siendo el segundo índice de incidencia más elevado de trastornos musculoesqueléticos (TME) a nivel nacional, después de la construcción.
La VII Encuesta de Condiciones de Trabajo (INSHT, 2011) indica que los trabajadores del sector socio-sanitario manifiestan dolencias cervicales (43,3%), dorsales (31,4%) y lumbares (52,2%), en cifras similares a las del sector de la construcción y los transportistas de mercancías. Esto en parte es debido a que, cada vez más, la sociedad requiere de personal que asuma tareas asistenciales y que requiere a menudo movilizar usuarios. La exigencia física de este tipo de actividad se acentúa cuando los usuarios que atienden sufren alguna discapacidad que merma su autonomía en las actividades de la vida diaria (AVD).
proyección de la población española a largo plazo (INE). (Imágen 1)

Vale la pena reflexionar sobre los datos de la encuesta de Discapacidad, Autonomía Personal y Situaciones de Dependencia (Instituto Nacional de Estadística, 2008) en la que un 30,3% de las personas mayores declararon tener alguna discapacidad; entendiendo por discapacidad, según la definición propuesta por el Consejo de Europa, el “estado en el que se encuentran las personas que por razones asociadas a la falta o la pérdida de autonomía física, psíquica o intelectual, tienen necesidad de asistencia y/o ayudas importantes a fin de realizar los actos corrientes de la vida diaria y, de modo particular, los referentes al cuidado personal”.

Actividades de la vida diaria (AVD)

Proyección de Población a Largo Plazo (INE). (Imágen 2)


La encuesta citada revela que existen personas en situación de dependencia o que requieren asistencia en las AVD en todas las franjas de edad. Pero es a partir de los 75 años cuando prácticamente la mitad de la población requiere de ayuda para llevar a cabo con normalidad las AVD básicas o instrumentales. Si a esto, añadimos el hecho de la regresión poblacional (el crecimiento de la población se prevé negativo a partir de 2020), la población mayor de 64 años se duplicaría en 40 años y pasaría a representar más del 30% del total (Instituto Nacional de Estadística, 2010) [imagen 1]. Con una población envejecida es de esperar que también suban los índices de dependencia [imagen 2].
Dicha evolución de la población junto con el retraso de la jubilación nos anticipa que en los próximos años tendremos también en las organizaciones un aumento de trabajadores mayores. Esto, a su vez, hará que tengamos que comenzar a elaborar planes de promoción de la salud en el trabajo (PST) que nos ayuden a abordar el envejecimiento y las enfermedades crónicas de los empleados para mejorar las condiciones laborales de este colectivo.
Frente a esta casuística, es imprescindible evaluar correctamente los puestos de trabajo y ofrecer una adecuada formación a los profesionales sanitarios para la prevención de lesiones musculoesqueléticas (LME) derivadas de la carga física de trabajo.

Factores de riesgo en la movilización de usuarios

Cuando hablamos de tareas de movilización es habitual prestar atención únicamente a los factores ergonómicos, ya que la cantidad de esfuerzo físico necesario para ejecutar la tarea (como levantar, empujar o tirar), la adopción de posiciones inadecuadas para el cuerpo (como inclinarse sobre una cama, arrodillarse o girar el tronco para alcanzar al usuario), y asistirle en las AVD básicas (higiene personal, alimentación,…) son elementos que favorecen la aparición de LME. En algunas ocasiones puede existir la repetición de una maniobra: realización del mismo patrón o serie de movimientos de manera continuada o frecuente durante la jornada de trabajo (en la movilización, se trataría de movimientos repetidos contra-resistencia).

Sin embargo, existen aspectos organizacionales e individuales que influyen en la aparición de LME y en los que el empresario puede intervenir para minimizar el impacto de la carga de trabajo. Como son el ritmo de trabajo alto (cuando se trabaja con prisas, se trabaja a más velocidad y no siempre respetando los protocolos de movilización), las demandas psicológicas que pueden contribuir a aumentar la tensión muscular y la falta de autonomía para gestionar las tareas debido a horarios laborales estrictos, con pocas posibilidades de decidir el tiempo de los períodos de descanso, limitan una recuperación muscular adecuada.
En cualquier caso, los factores individuales como la edad, el género y la forma física del trabajador influyen sobre el tono muscular y su predisposición a padecer LME. La formación y conocimiento específicos en movilización de usuarios será importante para minimizar el impacto lesivo sobre este colectivo.

Evaluación del riesgo ergonómico en tareas de movilización


Actualmente existe una metodología específica para evaluar este tipo de tareas y cuantificar en qué medida contribuyen los diferentes factores de riesgo: el método MAPO (Movilización Asistencial de Pacientes Hospitalizados). Dicha metodología queda recogida en la norma ISO/TR 12296 Ergonomics -Manual handling of people in the healthcare sector- y se describe de forma sintetizada en la NTP-907 (Evaluación del riesgo por manipulación manual de pacientes: método MAPO).
El método MAPO permite obtener un índice de riesgo de LME en la movilización de pacientes, teniendo en cuenta: el ratio de usuarios (colaboradores y parcialmente colaboradores) por trabajador, el número de ayudas técnicas de elevación (grúas), el número de productos de apoyo para realizar transferencias y/o cambios posturales (sábanas deslizantes, tablas de transferencia, camas ergonómicas, etc.), el número de sillas de ruedas, las condiciones del entorno donde se realiza la movilización y la formación teórico-práctica de los trabajadores que llevan a cabo estas tareas.
Una correcta gestión de los diferentes factores de riesgo ayudará a minimizar el impacto de las LME en el sector socio-sanitario. No obstante, se trata de un proceso de mejora continua del que hay que verificar periódicamente su eficacia.

Recomendaciones en la movilización de usuarios

Movilización siguiendo las pautas de higiene postural (Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el trabajo). (Imágen 3)

A la hora de ofrecer una formación adecuada para garantizar movilizaciones de usuarios, se aconseja enfatizar en las siguientes recomendaciones posturales para minimizar el esfuerzo y prevenir LME [imagen 3]:
-Mantener la espalda erguida (respetando las curvas fisiológicas).
-Adoptar una base de sustentación amplia (pies separados).
-Ejercer la fuerza con las piernas flexionadas (flexión de rodillas y del tronco sobre las caderas).
-Aprovechar el contrapeso del propio cuerpo, y la inercia del cuerpo del usuario.
-Contraer los músculos abdominales y glúteos para estabilizar la pelvis (bascular adecuadamente la pelvis es una herramienta clave para proteger la espalda).
-Mantener al usuario próximo a nuestro cuerpo (para mayor control del centro de gravedad).
-Aprovechar la gravedad y no hacer movimientos contra-gravedad (por ejemplo, es preferible hacer transferencias de una superficie más alta a otra más baja, evitando realizarlo a la inversa).
-Utilizar puntos de apoyo de nuestro cuerpo sobre la cama, mesa, camilla, silla, etc., para descargar peso de la espalda.
Otros aspectos para garantizar una movilización segura son:
-Conocer la enfermedad/lesión del usuario, el nivel de autonomía/colaboración, y valorar el espacio y equipos disponibles (así, con un paciente hemipléjico, conviene valorar por qué lado de la cama el usuario va a poder colaborar).
-Explicar al usuario los movimientos que vamos a realizar y pedir su colaboración.
Dar una orden única, clara y precisa para el movimiento [imagen 4].
-Utilizar productos de apoyo o solicitar ayuda de otras personas cuando sea necesario (si la persona no colabora o es muy voluminosa).
-Utilizar vestimenta adecuada, no llevar objetos punzantes en los bolsillos, ni adornos.
Instrucciones claras y únicas (Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el trabajo). (Imágen 4)

Conclusiones (aplicar un modelo de ergonomía integral)

Dado que se pronostica un envejecimiento progresivo de la población, tendremos en los próximos años un aumento de trabajadores mayores y un incremento también de las personas que requerirán asistencia para las AVD. Por ello, es prioritario proteger la salud del colectivo socio-sanitario, ofreciendo una formación adecuada en técnicas de movilización de usuarios.
Aunque se han enumerado algunos conceptos básicos de higiene postural a tener en cuenta, la movilización ergonómica de usuarios requiere un entrenamiento práctico y efectivo que está estrechamente vinculado a las técnicas de conciencia corporal y del movimiento. Ejemplos de éstas son la Técnica Alexander, el método Feldenkrais, y el método Dotte (específico para la movilización de pacientes).
Todas ellas comparten los mismos principios básicos, la reeducación postural del trabajador para afrontar las demandas físicas de la vida cotidiana con el mínimo esfuerzo y la máxima eficacia, protegiendo el sistema ósteo-muscular.
Finalmente, debemos recordar que la reducción efectiva de la siniestralidad de LME por carga física de trabajo requiere una actuación integral en ergonomía por parte de las organizaciones, basada en:
-Organización del trabajo (pausas, rotaciones, ratio de usuarios dependientes por trabajador, etc.).
-Diseño ergonómico del puesto de trabajo (accesibilidad y productos de apoyo disponibles).
-Formación en hábitos posturales y técnicas de movilización, y fomentar el ejercicio físico.
*Elena Caballero Martín. Técnico Dpto. Desarrollo de Proyectos en PRL. MC Mutual.
Fuente: http://www.proteccion-laboral.com/movilizacion-de-usuarios-una-asignatura-pendiente/


martes, 8 de marzo de 2016

Cascos para bomberos forestales y emergencias

Se han publicado las versiones en inglés de la normativa relativa a cascos de protección para los bomberos forestales (EN16471) y para el rescate técnico (EN16473) lo cual permitirá a estos colectivos, cuando lo precisen, seleccionar los EPI adecuados a sus actividades, que difieren de los bomberos estructurales definidas en la EN443:2008 actualmente en vigor y de los cascos para usos industriales EN 397:2012, habitualmente utilizados en algunos servicios de voluntarios para la extinción de incendios forestales, debido al hueco normativo existente.
En mi artículo publicado en el número 74 de esta revista manifestaba la tardía respuesta (más de 20 años) del CEN/TC 158 en cubrir este vacío normativo que afecta a las actividades de un numeroso colectivo de trabajadores, cuya protección de la cabeza ha tenido que seleccionarse sin criterios normalizados. Los cascos conforme a EN 443 son demasiado robustos y pesados además de caros, por lo cual se elegían cascos industriales (EN 397) que no satisfacían las prestaciones, ahora definidas para cubrir algunos riesgos específicos, consideradas esenciales en las nuevas normas.
Revisado el texto de ambas normas, se observa que los requisitos mínimos especificados coinciden con los procedimientos, prestaciones y ensayos que se indican en las prEN, objeto de mi mencionado artículo, por consiguiente no estimo necesario repetir su total descripción, siendo vigentes los contenidos de las Tablas A, B, C y D, correspondientes a requisitos comunes de ambas prEN y cuanto de detalla para los requisitos específicos en cada una de las prEN 16471 y 16473, si bien se mencionan oportunamente datos y detalles en el presente artículo cuando corresponde.
El contenido de este artículo pretende ser de información para los usuarios y ayuda al responsable de PRL en las siguientes tareas:
  • Revisar las dotaciones de cascos que dispone para el servicio y decidir su uso posterior o sustitución, de acuerdo con sus prestaciones
  • Especificar y seleccionar el casco, certificado CE conforme a las nuevas normas
  • Disponer de una batería de pruebas prácticas para evaluar objetivamente, con los agentes sociales, cada una de las opciones admitidas en la licitación que se publique para la adquisición de los nuevos cascos normalizados
A continuación se desarrolla el contenido del artículo, siguiendo las pautas indicadas:

Objeto y campo de aplicación

Para los cascos especificados, en cada una de las nuevas Normas, se define su campo de aplicación y prestaciones bajo los siguientes términos:
  • EN 16471: Contiene los requisitos mínimos para los cascos destinados a la lucha contra incendios forestales, que ofrecen protección a la parte superior de la cabeza principalmente contra los impactos, penetración, calor y llama y fragmentos ardientes asociados a las labores de extinción de incendios forestales Los ambientes forestales incluyen bosques, cultivos, plantaciones y matorrales/hierba etc.
  • EN 16473: Contiene los requisitos mínimos para los cascos destinados al rescate técnico y actividades asociadas, que ofrecen protección a la parte superior de la cabeza principalmente frente a los impactos, penetración, llama, riesgos eléctricos y sustancias químicas. Las actividades asociadas a los rescates técnicos incluyen trabajos en escenarios operativos tales como, pero no limitados, a accidentes de tráfico, intervenciones en la proximidad o dentro de estructuras colapsadas, durante largos periodos de tiempo, tras desastres naturales (inundaciones, terremotos etc.).

La protección de la cara, ojos, orejas y cuello puede requerir otros componentes adicionales, con o sin cualificación de EPI normalizado, los cuales no están cubiertos por estas Normas y son suministrados o recomendados por el fabricante, pudiendo incorporarse al casco (desmontables por el usuario), formando parte integrada y compatible. Otros accesorios, que no tienen función protectora para el usuario, tales como soportes de lámpara, clips de cables, escudos, tiras reflectantes, logos y adhesivos, tienen también que ser suministrados o autorizados por el fabricante.

Ensayos y requisitos comunes y específicos

Los ensayos para los cascos que se indican en estas Normas corresponden a la serie EN 13087-1 a 13087-10 que actualmente son pruebas estándar utilizadas para todo tipo de cascos, por cuya razón solamente se incluyen los requisitos principales exigidos, sin entrar en detalles del procedimiento.

En la Tabla se resumen las principales pruebas y prestaciones que deben satisfacer los cascos conforme a Normas (mecánicos, térmicos y específicos) y se comparan con las exigidas en la EN 397 para cascos de uso industrial. Se omiten los requerimientos físicos de los componentes (materiales, acabados, inocuidad, etc.), los acondicionamientos previos a las pruebas “a”, “b” y “c”, aplicables según notas al pié de las Tablas A, B, C y D,  así como las características  y ensayos de eficacia y resistencia en el sistema de retención(obligatorio en ambas Normas, siendo opcional en la EN 397) y los requisitos comunes al campo de visión(iguales en la EN 397). Todos ellos pueden consultarse en mi artículo anteriormente referenciado.




En la Tabla se menciona la Figura 2 (en rojo), en la cual se determina el área protegida (Plano AA), sobre la cabeza de pruebas (conforme a EN 960), así como los puntos de impacto en el ensayo de absorción, efectuados sobre el mismo casco, y en el orden 2, 1, 3 y 4 (se precisan tres cascos cada uno con diferente acondicionamiento). En la prueba de perforación se efectúan dos impactos del percutor cónico en la cima del casco distanciados 5 cm, dentro de un círculo de radio 50mm. (se utilizan dos cascos acondicionados de forma distinta). En ambos casos uno de los ensayos se realiza inmediatamente después de la etapa de acondicionamiento a una de las temperaturas fijada por el fabricante, -10ªC, -20ºC, -30ºC o -40ºC, lo cual se indica en el marcado del casco mediante uno o hasta cuatro asteriscos (*) respectivamente. En los cascos conforme a EN 397 es obligatorio los ensayos con acondicionamiento a -10ºC, solamente con un impacto, mientras que es opcional a temperaturas más bajas
En ambas Normas se exige que el sistema de retención del casco incluya barboquejo, (Figura 3), mientras que en la EN 397 es opcional, exigiendo sólo que en la copa se dispongan puntos de enganche para este elemento.
Estimo oportuno mencionar que al final del ensayo con calor radiante, el casco para uso en incendios forestales se somete a otras dos exposiciones al panel radiante de 7 kw, la última sin enfriamiento al terminarla, efectuando a continuación, la prueba de absorción de impactos en el orden 2, 1, 3 y 4, verificando que la transmisión sea también < 5 kN. En todas la exposiciones al calor radiante el incremento de la temperatura interior del casco se controla que sea un valor <25ºC.Estas pruebas y requisitos no se realizan en los cascos conforme a EN 397.
En la Tabla se indica para el caso de los cascos, utilizados en rescate técnico, que los ensayos de deformación lateral, resistencia a metales fundidos y aislamiento eléctrico son obligatorios, mientras que en los cascos conforme a EN397 son opcionales
Considero conveniente resaltar que los ensayos correspondientes a la resistencia al impacto de partículas a alta velocidad y productos químicos no se contemplan en la norma EN 397 relativa a cascos industriales. Sin embargo, se usan este tipo de cascos para bomberos forestales, cuando satisfacen los requisitos opcionales, incluyendo accesorios específicos.
Los comentarios anteriormente descritos corresponden a las celdas de la Tabla sombreadas en color amarillo, para una visión rápida de las diferencias en prestaciones

Selección del Casco

Teniendo en cuenta la novedad de ambas normas, existen actualmente pocos modelos de estos cascos y por consiguiente. es recomendable exigir al fabricante el Certificado CE de Tipo del modelo(s) que presente a licitación y las muestras que abarquen las tallas de cabeza del personal a proteger.
En ambas normas no se contemplan requisitos opcionales, es decir, cada una incluye las prestaciones que corresponden a los requisitos esenciales mínimos para cada actividad y por consiguiente, la norma al ser armonizada presupone que satisface lo exigido por el R.D 1407/1992 de 30 Noviembre, por el que se regula el marcado CE para los EPI comercializados en la UE.
Deben excluirse aquellos cascos que NO satisfacen los ensayos de Absorción de Impactos y Resistencia a la Perforación a temperaturas muy bajas, tomando como base, aquella que sea un escalón inferior a las históricamente registradas en el territorio donde se van a desarrollar las actividades del personal
Como parte de los criterios de selección es conveniente tener en cuenta pruebas prácticas de aceptación del producto, por parte de los agentes sociales. Se presenta a continuación un modelo sencillo de Hoja de Pruebas, similares en las que efectúa el Organismo Notificado en el proceso de Certificación del casco, estimando que puede ser de ayuda al evaluar el modelo más adecuado a sus necesidades específicas.
Pruebas, semejantes o simultáneas, es preciso realizarlas en los accesorios que vayan a ser acoplados al casco, teniendo presente que solamente pueden aceptarse aquellos que suministra o recomienda el fabricante. Para el caso de EPIs acoplados es preciso verificar su compatibilidad, es decir, que no queden afectadas sus prestaciones protectoras. Preceptivamente estos EPI han sido ensayados, durante el proceso de Homologación, por el O.N. con el modelo de casco. En los correspondientes Certificados CE de tipo, se especifican los modelos de EPI que se puede acoplar, o en los EPIs aquellos cascos a los que pueden acoplarse y, en caso de variar las prestaciones, los nuevos valores de protección.
En la Tabla se menciona la Figura 2 (en rojo), en la cual se determina el área protegida (Plano AA), sobre la cabeza de pruebas (conforme a EN 960), así como los puntos de impacto en el ensayo de absorción, efectuados sobre el mismo casco, y en el orden 2, 1, 3 y 4 (se precisan tres cascos cada uno con diferente acondicionamiento). En la prueba de perforación se efectúan dos impactos del percutor cónico en la cima del casco distanciados 5 cm, dentro de un círculo de radio 50mm. (se utilizan dos cascos acondicionados de forma distinta). En ambos casos uno de los ensayos se realiza inmediatamente después de la etapa de acondicionamiento a una de las temperaturas fijada por el fabricante, -10ªC, -20ºC, -30ºC o -40ºC, lo cual se indica en el marcado del casco mediante uno o hasta cuatro asteriscos (*) respectivamente. En los cascos conforme a EN 397 es obligatorio los ensayos con acondicionamiento a -10ºC, solamente con un impacto, mientras que es opcional a temperaturas más bajas
En ambas Normas se exige que el sistema de retención del casco incluya barboquejo, (Figura 3), mientras que en la EN 397 es opcional, exigiendo sólo que en la copa se dispongan puntos de enganche para este elemento.
Estimo oportuno mencionar que al final del ensayo con calor radiante, el casco para uso en incendios forestales se somete a otras dos exposiciones al panel radiante de 7 kw, la última sin enfriamiento al terminarla, efectuando a continuación, la prueba de absorción de impactos en el orden 2, 1, 3 y 4, verificando que la transmisión sea también < 5 kN. En todas la exposiciones al calor radiante el incremento de la temperatura interior del casco se controla que sea un valor <25ºC.Estas pruebas y requisitos no se realizan en los cascos conforme a EN 397.
En la Tabla se indica para el caso de los cascos, utilizados en rescate técnico, que los ensayos de deformación lateral, resistencia a metales fundidos y aislamiento eléctrico son obligatorios, mientras que en los cascos conforme a EN397 son opcionales
Considero conveniente resaltar que los ensayos correspondientes a la resistencia al impacto de partículas a alta velocidad y productos químicos no se contemplan en la norma EN 397 relativa a cascos industriales. Sin embargo, se usan este tipo de cascos para bomberos forestales, cuando satisfacen los requisitos opcionales, incluyendo accesorios específicos.
Los comentarios anteriormente descritos corresponden a las celdas de la Tabla sombreadas en color amarillo, para una visión rápida de las diferencias en prestaciones

Selección del Casco

Teniendo en cuenta la novedad de ambas normas, existen actualmente pocos modelos de estos cascos y por consiguiente. es recomendable exigir al fabricante el Certificado CE de Tipo del modelo(s) que presente a licitación y las muestras que abarquen las tallas de cabeza del personal a proteger.
En ambas normas no se contemplan requisitos opcionales, es decir, cada una incluye las prestaciones que corresponden a los requisitos esenciales mínimos para cada actividad y por consiguiente, la norma al ser armonizada presupone que satisface lo exigido por el R.D 1407/1992 de 30 Noviembre, por el que se regula el marcado CE para los EPI comercializados en la UE.
Deben excluirse aquellos cascos que NO satisfacen los ensayos de Absorción de Impactos y Resistencia a la Perforación a temperaturas muy bajas, tomando como base, aquella que sea un escalón inferior a las históricamente registradas en el territorio donde se van a desarrollar las actividades del personal
Como parte de los criterios de selección es conveniente tener en cuenta pruebas prácticas de aceptación del producto, por parte de los agentes sociales. Se presenta a continuación un modelo sencillo de Hoja de Pruebas, similares en las que efectúa el Organismo Notificado en el proceso de Certificación del casco, estimando que puede ser de ayuda al evaluar el modelo más adecuado a sus necesidades específicas.
Pruebas, semejantes o simultáneas, es preciso realizarlas en los accesorios que vayan a ser acoplados al casco, teniendo presente que solamente pueden aceptarse aquellos que suministra o recomienda el fabricante. Para el caso de EPIs acoplados es preciso verificar su compatibilidad, es decir, que no queden afectadas sus prestaciones protectoras. Preceptivamente estos EPI han sido ensayados, durante el proceso de Homologación, por el O.N. con el modelo de casco. En los correspondientes Certificados CE de tipo, se especifican los modelos de EPI que se puede acoplar, o en los EPIs aquellos cascos a los que pueden acoplarse y, en caso de variar las prestaciones, los nuevos valores de protección.

Variedad de accesorios que pueden acoplarse al casco, debiendo este servir de plataforma para la protección de la cabeza, estando diseñado para incorporar EPIs sin afectar a su función protectora y permitir su operatividad
Bibliografía
  • Textos en inglés de las normas publicadas en el Reino Unido BS EN 16371:2014 y BS EN 15373:2014
  • Documentación gráfica cedida por MSA Spain
Fuente: http://www.proteccion-laboral.com/cascos-para-bomberos-forestales-y-emergencias/

sábado, 5 de marzo de 2016

¿Cuándo debo cambiar mis filtros?

3M presenta una novedosa tecnología que asegura la protección de los usuarios de protección respiratoria
Para los trabajadores en entornos contaminados con vapores orgánicos los equipos de protección respiratoria son vitales. Los filtros que deben capturar las moléculas perjudiciales antes de que alcancen el sistema respiratorio del trabajador son su última línea de defensa, pero la tecnología detrás de estos filtros no siempre nos da confianza.
Todo trabajador se ha preguntado alguna vez cuándo debe cambiar sus filtros. Es habitual cambiarlos cuando empezamos a detectar olor o sabor del contaminante, lo que claramente es demasiado tarde ya que la sustancia peligrosa ya está siendo inhalada.
En otras ocasiones, y siguiendo las recomendaciones de las autoridades sanitarias y de la salud, cambiamos los filtros demasiado a menudo, incurriendo en unos gastos innecesarios, al cambiarlos cuando aún les queda capacidad de protección. Esta aproximación -mejor desde el punto de vista de la prevención de riesgos laborales- puede suponer miles de euros al año para la empresa.

Indicador de Vida Útil


3M, compañía innovadora y comprometida con la seguridad laboral y la protección del trabajador, ha desarrollado una tecnología que soluciona este problema. Partiendo de una necesidad del mercado y contando con un desarrollo multi-tecnológico, como es el Indicador de Vida Útil (ESLI), 3M aporta un elemento de seguridad y ahorro al mercado de protección respiratoria. Esta solución, la primera en el mercado de este tipo, aporta al trabajador un sistema seguro de alerta para el cambio de filtros y prevenir la exposición a peligrosos contaminantes.
La innovación de 3M se basa en la tecnología de Indicador de Vida Útil (ESLI). A partir de un polímero desarrollado por investigadores de la Universidad de Manchester, los técnicos de 3M han desarrollado un sistema de alerta que reacciona ante los contaminantes a la vez que el material filtrante del equipo protector va agotándose, indicando el momento preciso en el que es necesario reemplazar los filtros.
Así, mientras los vapores orgánicos son absorbidos por el carbón activado, el indicador situado junto al material filtrante también reacciona, produciéndose un cambio de color que indica cómo está reaccionando el filtro ante dichos contaminantes. Cuando el indicador alcanza el punto de fin de vida útil se debe cambiar el filtro.
Los filtros con esta tecnología son compatibles con todas las máscaras y medias máscaras de 3M, por lo que pueden utilizarse en prácticamente todas las aplicaciones y sectores industriales.
El ESLI puede ser empleado como sistema Primario o Complementario para determinar la sustitución de los filtros en función de los contaminantes específicos y su nivel de concentración. También permite a los Responsables de Salud Laboral auditar en tiempo real el estado de los filtros para cada usuario de forma individual, lo que no era posible hacer hasta ahora.
Para que el ESLI sea empleado como método primario de establecimiento del momento en el que sustituir los filtros se deben cumplir las siguientes condiciones:
-Los contaminantes y sus niveles de exposición deben ser conocidos.
-El Nivel de Exposición de cada contaminante debe ser superior al Nivel de Indicación Mínimo (MIL) del ESLI.
-Este Nivel de Indicación Mínimo (MIL) debe estar por debajo del Valor Límite Ambiental (VLA) del contaminante.
En aquellos casos en los que no conocemos estos valores y, por lo tanto, no estamos seguros de si cumplimos las condiciones de uso del ESLI como sistema Primario, podemos seguir empleándolo como método Complementario del actual protocolo de cambio de filtros. Así el operario deberá cambiar sus filtros en el tiempo indicado por su Servicio de Prevención de Riesgos, o antes si el indicador ESLI así nos lo aconseja (lo que antes suceda). En este caso el trabajador consigue un extra de seguridad y aumenta su confianza en su equipo de protección respiratoria.
La incorporación de los Filtros 3M en la empresa puede suponer un ahorro a largo plazo, ya que puede ocurrir que el protocolo actual de cambio de filtros sea demasiado estricto, al basarse en valores medios de uso de trabajadores, condiciones laborales, etc., obligando al cambio cuando aún queda un tiempo de uso seguro del filtro. En el caso contrario, -cuando se ha alargado la vida del filtro estando agotado- el ESLI va a permitir al usuario trabajar siempre en una zona segura.
Este revolucionario producto va a mejorar la seguridad de los trabajadores que necesitan utilizar equipos de protección respiratoria en determinadas situaciones. La innovadora tecnología detrás del Indicador de Vida Útil de uso en los filtros 3M permite trabajar en unas condiciones de seguridad y tranquilidad hasta ahora no alcanzadas, al indicar de forma precisa el momento en el que cambiar los filtros, sin exponerse a contaminantes y reduciendo los costes asociados a la salud laboral.

Los filtros en acción

Un responsable de Salud Laboral de una empresa británica de fabricación de membranas para baterías empleadas en automoción ha considerado tan favorable la experiencia con los filtros con tecnología ESLI que los ha incorporado por toda su empresa.

El cliente argumentó que “esta innovación de 3M ha supuesto una gran diferencia. Nuestros empleados necesitan usar equipos de protección respiratoria, ya que trabajan en entornos con tricloroetileno, el cual, como muchos otros vapores orgánicos, tiene efectos perjudiciales para su salud. Hasta ahora no podíamos decir con seguridad cuándo debían cambiar sus filtros. Era un tema de márgenes de seguridad. Antes de implantar los filtros ESLI, teníamos un protocolo de cambio de filtros en función del tiempo de uso. Los operarios debían sustituir sus filtros tras un determinado periodo de uso cosa que, en ocasiones, no se hacía en los tiempos correctos y dificultando el seguimiento por parte del departamento de prevención de estos cambios”.
“La incorporación de los filtros 3M ha simplificado mi trabajo”, añadió, “ahora puedo acercarme a un puesto de trabajo de la empresa y ver el estado concreto de los filtros de un empleado y si necesitan ser cambiados, cuando antes todos eran iguales”.
“Ser capaz de conocer si a un filtro aún le queda tiempo de protección es una gran ayuda desde el punto de vista de la seguridad en el trabajo. Me asegura que mis trabajadores no agotan los filtros hasta el punto en el que los contaminantes comienzan a pasar a través de ellos y suponen un riesgo para la salud del trabajador”.
Este responsable de Salud laboral también identificó los ahorros que ha supuesto el cambio a los filtros de 3M para su departamento. El ESLI asegura que cada filtro será usado hasta el límite de su capacidad, mientras que antes se tiraban, en muchas ocasiones, de forma anticipada, ocasionando un coste innecesario para la empresa.
Fuente: http://www.proteccion-laboral.com/cuando-debo-cambiar-mis-filtros/

viernes, 4 de marzo de 2016

¿Cómo te mueves?

La consciencia postural ayuda a prevenir el dolor de espalda
Corregir una postura o un movimiento habitual es sumamente difícil, incluso sabiendo que es desfavorable para nuestra salud. Normalmente, decidimos modificar un hábito cuando éste ya nos ha producido algún tipo de daño o lesión.
Nuestro patrón de movimiento será determinante del bienestar músculo-esquelético, contribuyendo a aliviar o a agravar una dolencia tan común como el dolor de espalda. Incluso en reposo, al dormir, podemos lesionarnos, lo que ratifica la importancia que tiene la postura en actividades de movimiento y no movimiento.
El origen del problema se encuentra en la fuerza que no se convierte en movimiento y se proyecta a las articulaciones, músculos y otras partes del cuerpo generadoras de esfuerzo. Esto genera daños, porque la energía que ejercemos no puede crearse ni destruirse, únicamente transformarse.
Hay diferentes formas de afrontar estas lesiones una vez se han producido: los antiinflamatorios nos alivian el dolor, el quiropráctico nos reajusta desalineaciones de las vértebras, el masajista nos reduce las contracturas, el fisioterapeuta nos ayuda a potenciar músculos debilitados, el cirujano puede modificar un disco que ha sufrido una protrusión… Pero sólo haciendo que un mal hábito sea un acto consciente y fomentando su corrección conseguiremos la eficiencia postural, y en consecuencia, una mejor calidad de vida. Este es un trabajo que comienza en uno mismo, si bien actualmente ya existen algunos profesionales que nos ayudan a trabajar la conciencia postural con la finalidad de prevenir o reducir lesiones derivadas de un mal uso de nuestro cuerpo.

Corregir vicios posturales

Para rectificar un patrón de movimiento alterado, en lugar de movernos de acuerdo con el hábito adquirido, necesitamos persistencia y conocimiento suficiente. Por ejemplo, si una persona tiene el hábito de encorvar los hombros hacia delante, adquiriendo una postura cifótica, y le sugerimos que adopte una postura erecta para evitar lesiones de espalda, al momento tendrá la sensación de que este gesto es exagerado. Así pues, es imposible modificar un hábito de un día para otro ya que requiere de un esfuerzo mental para tomar consciencia hasta que la posición ajustada deja de parecer anormal y se transforma en hábito.
De la misma forma, es común durante las actividades de la vida diaria realizar esfuerzos o patrones de movimiento innecesarios para ejecutar una acción como, por ejemplo, pasar de sedestación a bipedestación. Un ejercicio práctico que podemos realizar para comprobar esto es levantarnos del asiento con una báscula de baño bajo los pies (analógica). Si durante el proceso la aguja en algún momento marca una cifra más allá de nuestro peso, demuestra que estamos realizando una aceleración innecesaria. Para evitar desperdiciar energía la aguja no debería superar en ningún momento el valor de nuestro peso.
Por lo tanto, cuando esto ocurre deberemos trabajar la autoimagen motriz que al mismo tiempo supondría mejorar la conciencia de todas las articulaciones de la estructura esquelética, así como de la superficie corporal. El propósito es que el cuerpo esté organizado para moverse con un mínimo esfuerzo y máxima eficacia, no a través de la fuerza muscular, sino de un mayor conocimiento de su funcionamiento.

Educar el cuerpo

Otra idea fundamental para modificar un mal hábito será trabajar con nuestro cuerpo para convertir lo imposible en posible, lo difícil en fácil, y lo fácil en agradable. Si nos detenemos a pensar, sólo aquellas actividades que nos resultan fáciles y agradables se convertirán en parte de la vida diaria y nos servirán en todo momento. En cambio, las acciones de ejecución difícil nunca llegarán a integrarse en nuestra vida diaria, y a medida que envejecemos perderemos por completo la capacidad para ejecutarlas.
Una de las partes del cuerpo donde debemos prestar especial atención es la columna vertebral, ya que es el pilar estructural y cualquier pequeña anomalía en ésta afectará en el movimiento resultante de nuestro cuerpo y en la ejecución de las actividades de la vida diaria. Por ejemplo, si imaginamos un plano transversal a la altura de los hombros y otro a la altura de la pelvis, ambos planos deberían ser paralelos. Cuando esto no es así significa que hay una asimetría y, como consecuencia, todos los movimientos resultarán más fáciles de ejecutar con un hemi-cuerpo que con el otro. En los primeros años de vida, el niño realiza movimientos al azar y libres de patrones. En la edad madura, en cambio, tendemos a repetir un número limitado de movimientos (a veces durante horas) y a automatizar acciones y patrones de movimiento asociados a una  tarea (por ejemplo llevar el bolso en el mismo lado), por lo que la estructura esquelética se ajusta a ellos, se producen cambios y la postura se deforma.
Debemos tener en cuenta que actuamos de acuerdo con nuestra auto-imagen y ésta a su vez está condicionada por tres factores: hereditario, educacional y autoaprendizaje. El factor hereditario es el más inmutable, ya que se manifiesta antes de poseer identidad alguna y viene determinado por la constitución y capacidad de nuestro sistema nervioso, estructura ósea, musculatura y tejidos blandos. La educación determina el propio lenguaje y crea en nosotros una serie de patrones en función de una sociedad dada en la que nacemos y vivimos. Así, en algunos países como Japón es habitual sentarse en el suelo o en sillas bajas por una costumbre cultural.
En cambio, el autoaprendizaje es nuestra propia selección de los conceptos que queremos asimilar del exterior y, por lo tanto, es en cierta medida lo que está en nuestras manos modificar.

Recomendaciones posturales

Conviene tener en cuenta ciertas recomendaciones posturales durante el trabajo, pero también en el resto de actividades de la vida diaria.
·Manipular cargas
Al ubicar objetos en una estantería o armario, colocar los más pesados o voluminosos en los estantes intermedios. Evitar situar los objetos de uso más frecuente en alturas por encima del hombro o por debajo de las caderas.
-Utilizar las ayudas disponibles para minimizar esfuerzos en los desplazamientos (carros, carretillas…).
-Desplazar los carros empujando en vez de tirando.
-Al levantar una carga del suelo, doblar las rodillas, y levantarse conservando las curvaturas naturales de la columna vertebral (ver fig. 3).

-No realizar giros de tronco mientras se levanta o transporta un objeto pesado.
Levantar entre dos personas aquellas cargas que sean muy pesadas o voluminosas.
·Tareas en bipedestación
-Mantener la espalda recta, conservando las curvaturas naturales de la columna.
-Utilizar calzado cómodo, evitando zapatos de tacón alto o totalmente plano.
-En tareas prolongadas, utilizar un taburete donde poder reposar un pie de forma alternativa. De esta manera, evitamos que se acentúe la lordosis lumbar (ver fig. 4).
-Si la tarea requiere flexionar el tronco sobre el plano de trabajo o aplicar fuerza, intentar buscar un punto de apoyo con la extremidad libre.
-Si la tarea requiere trabajar a alturas bajas, flexionar una rodilla y apoyarla sobre el suelo.
·Tareas en sedestación
-Sentarse con la espalda bien apoyada en el respaldo (sobre todo la zona lumbar) y no en el borde de la silla.
-Evitar la retroversión de la pelvis (el peso debe estar sobre los isquiones).
-Acercar la silla a la mesa de trabajo.
-Regular la altura de la silla hasta que los codos queden al nivel de la mesa, manteniendo los hombros relajados.
-Si después de tener regulada la silla, los pies no tocan el suelo, utilizar un reposapiés.
-Si es posible, utilizar sillas giratorias y con ruedas (con cinco puntos de contacto en el suelo), de esta forma podremos girar o desplazarnos moviendo la silla en lugar de forzar el cuerpo.

Al pasar a bipedestación, apoyarse en el reposabrazos o sobre los muslos para disminuir el esfuerzo que habitualmente hacemos con la musculatura de la espalda.
-Al trabajar con ordenador o realizar una tarea de precisión, apoyar los antebrazos sobre la mesa (ver fig. 5).

-Evitar levantar cargas o realizar fuerzas elevadas en sedestación.
·Utilizando superficies de trabajo
En primer lugar, es importante tener en cuenta que la altura de la superficie de trabajo va a depender del tipo de tarea que se vaya a efectuar. En el caso de que el trabajo sea de precisión, deberá tener una altura por encima de los codos; si es un trabajo ligero, se aconseja a la altura de los codos, y si es un trabajo que requiere realizar fuerza se deberá situar por debajo de los mismos.
Antes de trabajar, colocar todos los útiles de trabajo dentro de la zona de alcance.
-Mantener despejada la zona inferior de la mesa para poder colocar las piernas, especialmente si se trabaja en sedestación.
-Trabajar manteniendo la mano alineada con el antebrazo, evitando desviaciones laterales o flexo-extensión de muñeca.
-Mantener las herramientas de trabajo en buen estado: engrasadas, afiladas…, con el fin de evitar esfuerzos innecesarios.
·Al conducir
Para entrar en el coche, lo primero es sentarse, para introducir una pierna y después la otra pivotando suavemente.
-Adelantar el asiento hasta alcanzar los pedales sin tener que estirar las piernas y apoyar la espalda en el respaldo.
-Para comprobar que la distancia es correcta, estirar los brazos hasta situar las muñecas a la altura del borde superior del volante.
Colocar las rodillas de forma que queden a nivel de las caderas o ligeramente por encima.
Las rodillas y los codos deben quedar semi-flexionados tal y como se observa en la figura 6.
·Resto de actividades de la vida diaria
-Al dormir, escoger una cama adecuada a las características individuales. El colchón debe tener una resistencia suficiente para mantener nuestras curvaturas fisiológicas y, al mismo tiempo, permitir que pueda adaptarse al cuerpo. La almohada debe tener el suficiente grosor como para que se mantenga la curvatura de lordosis cervical, evitando una excesiva flexión del cuello. Las mejores posiciones para la espalda al dormir son decúbito supino o decúbito lateral con las piernas ligeramente flexionadas.
Para incorporarse de la cama, pasar de posición decúbito supino a decúbito lateral. Después apoyarse con los brazos e incorporarse lateralmente hasta quedar en sedestación al borde de la cama.
Es conveniente utilizar alargadores para escobas, fregonas y limpiacristales que nos eviten posturas forzadas y flexiones. Al barrer o fregar el suelo, la longitud del palo debe permitir cogerlo colocando las manos entre la altura del pecho y de las caderas, sin tener que inclinar la espalda para que alcance el suelo.
-Utilizar cubos para fregar con ruedas para no tener que levantarlos y, si es posible, con un escurridor de presión.
-Al ir a la compra intentar no acarrear mucho peso. Al transportar las bolsas, repartir el peso por igual entre ambos brazos, manteniéndolos lo más cerca posible del cuerpo. Es mejor que las asas de las bolsas o cestos sean semi-rígidas para evitar compresiones en las manos.

Buscando la simetría de la espalda

Para comprobar la simetría de nuestra espalda podemos hacer un simple ejercicio práctico:
-Nos situaremos delante de un espejo vertical donde dibujaremos (con rotulador o cinta adhesiva) una cuadrícula de unos 20 x 20 cm y adoptaremos una postura relajada con los brazos paralelos al cuerpo. A continuación, observaremos si nuestra imagen reflejada en el espejo presenta alguna diferencia entre ambos lados, tomando como referencia la cuadrícula. Por ejemplo, un hombro más alto que otro o una cadera más alta que la otra.
-Al ir vestidos, debemos apreciar si la ropa nos queda igual en un hombro que en otro. A veces, cuando existe una alteración postural de espalda, los tirantes de nuestra ropa tienden a caerse, o simplemente una manga parece más larga que otra.
Para comprobar la inclinación de nuestro cuerpo nos pondremos de espaldas apoyados sobre una pared o espalderas, de forma que la cabeza y las nalgas toquen a la misma. Si a pesar de estar apoyados, la cabeza (A) y zona sacra (E) no llegan a tocar la pared, significa que tenemos las curvaturas naturales más acentuadas.

El tono muscular

Junto con la adopción de hábitos posturales correctos hay que hacer una especial mención a la realización de ejercicios de estiramientos y de potenciación de la musculatura para la prevención y tratamiento de alteraciones músculo-esqueléticas.
Se recomienda su realización antes, durante y después del trabajo. La tabla de ejercicios debe estar adaptada a la persona y al tipo de trabajo que lleva a cabo, priorizando aquellos grupos musculares más utilizados durante la tarea. Se deberán aplicar unas pautas durante su ejecución (no realizar movimientos bruscos, controlar la respiración, etc.) para potenciar sus efectos beneficiosos.
Es importante que, si surgen dolores o molestias durante la realización de los ejercicios, o bien se padece algún tipo de lesión, se consulte con un médico o especialista.
Finalmente, y de acuerdo con lo comentado anteriormente, es importante recordar los puntos clave para fomentar la reeducación postural:
-Entender el funcionamiento de nuestro cuerpo para saber cómo mejorar nuestra salud.
-Descubrirnos: aumentar la autoconciencia de nuestro esquema corporal y desarrollar el sentido de propriocepción.
-Liberarnos de las posturas incorrectas que son perjudiciales.
-Fomentar la actividad física para mantener un adecuado tono muscular y movilidad articular.
-Eliminar tensiones y esfuerzos innecesarios. Elegir nuestros movimientos, tomando conciencia de los hábitos favorables, y ser persistentes para corregirlos.
La “Escuela de Espalda” de Mc Mutual es un recurso valioso para conocer con detalle el funcionamiento de la espalda, evaluar y –si es el caso- corregir nuestras pautas de movimiento. En dicha plataforma, el visitante puede acceder al manual “Cambiar hábitos y prevenir trastornos músculo-esqueléticos”, una introducción al  mundo de la consciencia postural útil para prevenir lesiones.
*Elena Caballero Martín. Departamento de Desarrollo de Proyectos en Prevención de Riesgos Laborales. MC Mutual.
Fuente: http://www.proteccion-laboral.com/como-te-mueves-2/
www.uniformesyvestuariolaboral.com


miércoles, 2 de marzo de 2016

NOVEDADES EN ROPA DE LIMPIEZA

Aquí os presentamos las últimas novedades en Ropa para Limpieza:


Casaca de manga corta con cuello cuadrado, con cierre lateral mediante botones. Con dos bolsillos.

Material: 65 % Poliéster y 35 % Algodón
Gramaje: 118 gr/m2
Colores: Pistacho y Lila
Tallas: XS, S, M, L, XL, XXL, YL

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